Para sobrevivir a un verano que se anticipa caluroso,los especialistas insisten en protegerse del sol.Un buen filtro, una alimentación adecuada y
exponerse en las horas claves son el único secreto.
La propuesta, adoptar buenos hábitos.Para ello hay que convertir el acto de esar al sol en un hábito saludable, logrando el equilibrio justo entre broncearse y quemarse.El buen color es el tono de la salud.Pero, el tono justo: ni la blanca palidez ni el rojo camarón.
Para lograr ese bronceado saludable, los que saben recomiendan tomar el sol de la mañana o el de la tardecita; entender que se requiere de varios días de exposición para conseguir un buen tono y usar la devida protección.
Las prendas de tejido apretado y gruesas de dril, lana o poliéster ofrecen al mejor protección.
Para el verano caluroso una alimentación adecuada también hace falta. Para un cuerpo sano, lo ideal son las dietas ricas en frutas, las ensaladas, las carnes magras, las sopas frías y los pescados. La invitación: tomar mucha agua y llenar la heladera de color.
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